El otro día leí una entrada en el blog de Manolo Saco (http://www.manolosaco.com/650/los-derechos-divinos-contra-los-derechos-humanos/) respecto a un artículo, que había escrito el obispo Martínez Camino en El Mundo, sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía, a modo de "parábola".
Es curioso ver cómo la Iglesia se arroga una serie de derechos sobre nuestra educación, nuestra moral, nuestro dinero, y en definitiva, sobre nuestro devenir político. Además, se dicen garantes de la libertad de expresión, entendida ésta como poder decir lo que quiera sin tener en cuenta el respeto al otro. Oímos declaraciones del tipo "van a acabar con la democracia", "quieren destruir la familia", "quieren educar en los valores de su ideología" y demás perlas. Y toda opinión que no sea similar a éstas se considera un ataque radical a la iglesia, anticlericalismo radical, laicismo radical...todo muy radical, lo que suele ser patrimonio de los fanatismos (y generalmente religiosos), y al que dicen combatir.
No discuto que tengan el derecho a opinar sobre lo que les plazca, y a manifestarse tanto de palabra como de acción sobre lo que quieran (aunque echo de menos su presencia en manifestaciones en contra de los malos tratos, guerras, corrupción, pedofília...), pero igualmente los demás podemos opinar y manifestarnos sobre la Iglesia y sus doctrinas, sin ser por ello unos radicales, ya que, al contrario que ellos, utilizamos la libertad de expresión con respeto. Y por supuesto, que no cuenten mentiras, que ya no somos los borregos que han estado pastoreando durante 2.000 años.
Como también me gustan las parábolas, le dedico 2 al sr. Martínez Camino:
Una niña de seis años viene del colegio contándole a su madre que hoy en clase les han enseñado a cantar el Cara al Sol, que su patria es una, grande y libre, y que el buen Dios se preocupa mucho por nuestra nación, y por eso nos ha enviado a Franco. La madre, horrorizada, trata de explicarle un poco las cosas ('Franco ordenó matar a tu abuelito','Papá no te puede comprar la muñeca porque no tiene acceso a un trabajo digno, porque mataron al abuelito'). Al día siguiente vuelve del colegio llorando y tachando a su madre de mentirosa y mala, porque la profesora le ha explicado de nuevo que el Caudillo es un enviado de Dios, que el abuelito y papá son unos demonios, y su mamá es una roja. Y además sus compañeros la llaman roja y judía. ¿Podrá esta madre defender legalmente la dignidad de su hija y su familia, así como la libertad de ideología política, y exigir a la maestra que deje de insertar en la cabecita de su hija los términos de 'roja' y 'demonios'? No podrá, porque los promotores de la actual eduación y régimen político dictatorial le han arrebatado ese derecho, además de muchísimos otros.
Un niño de 13 años llega un día a casa y le dice a sus padres que no quiere volver a la parroquia, que va a ir al infierno y se quiere morir. Los padres le preguntan por qué dice esas cosas, con lo buen chico que es, y por qué no quiere volver a la parroquia con D.xxxx, que es un sacerdote muy cariñoso y cercano a la juventud. El chico les explica que precisamente porque ha sido muy cariñoso con él, no quiere volver, porque no aguanta más. Porque lleva varios años tocándole y obligándole a hacer lo mismo con él, y porque le ha dicho que es una cosa buena, que así ve a Dios, y que no lo puede decir a sus padres, porque no lo entenderían, y que si lo hace, irá al infierno.
Estas parábolas tienen la base real que se les quiera dar, pero hablan a las claras de lo que tiene la Iglesia, lo que se niega a combatir, y sobre todo, de lo que además pontifican sin ninguna vergüenza (véase el caso del obispo de Tenerife), o intentan adoctrinar a los demás, hablando de educación manipulada y fin de la democracia.
La Iglesia no sabe qué es la democracia, ellos que han apoyado a sanguinarios dictadores, tiranos genocidas y demás ralea a lo largo de su historia, que son la institución menos democrática del mundo, ahora vienen a dar lecciones, cuando hasta hace no mucho sacaban bajo palio a Franco, daban la comunión a Pinochet, o más recientemente repudian a la Teología de la Liberación, que lucha en Latinoamérica por los derechos de los más desfavorecidos.
En definitiva, en España se sienten atacados por leyes que dan derechos a quienes no los tenían, que igualan en derechos a una parte de la población y que no excluyen, leyes que, en resumen, suman. Es la propia Iglesia la que resta con su postura intransigente y radical, y a la que no le duelen prendas en atacar a los que no piensan así. Por favor, sres. obispos, un poco de matemáticas, sumen más y resten menos.
miércoles, 9 de enero de 2008
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1 comentario:
Bienvenido a la blogosfera compañero, si conoces ese libro acotaremos a alguien de Alacant o e Madrid, pero por la forma de escribir apuesto a que este blog viene de Madrid ;)
Por desgracia vueve el Nacional-Catolicismo, miedo me dan el Señor Rouco y sus secuaces.
Aun se preguntan porque sus iglesias se van vaciando todos los domingos...
Es hora de apostar fuerte por el Laicismo y por la separación del Estado-Iglesia de una manera contundente.
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